Bienvenidos al Blog

Bienvenidos a mi espacio personal, dedicado con mucho cariño y dedicación, a la vida en milicia, de ayer, hoy y todos los tiempos. En este blog iré colgando mis breves relatos, de esos que se escriben en momentos de inspiración, y que salen del corazón.

En ellos no hay ni motivaciones ideológicas, ni representación alguna de críticas o quejas, sencillamente son un compendio de ficciones literarias, que dedico a los españoles de todos los tiempos, que en un momento u otro de la historia de España, estuvieron, han estado o estarán vinculados con la vida en la Milicia, que han convivido con sus virtudes, sus defectos, sus emociones, sentimientos, pero sobre todo han sentido en sus espíritus, esas palabras que escribió Calderón de la Barca, y que rezaba en una estrofa aquello de "... la milicia no es más que una religión de hombres honrados...".

La espada y la pluma han sido compañeros de viaje durante toda la historia, y siempre se han respetado cuando la lid ha sido justa. Agradezco a todos los visitantes su tiempo por dejarlo aquí, y agradezco los comentarios que obviamente me servirán para mejorar
.

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domingo, 22 de diciembre de 2013

EN ESE RINCÓN OSCURO Y OLVIDADO


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Hoy voy a subir una pequeña y humilde reflexión.  Se trata de una vibración más allá de lo espiritual que me exigió salir del fondo del alma.   A veces la densa niebla de los tiempos, de las batallas, de la propia vida oculta y tapa sentimientos y promesas que no deberían perecer, y salvo que uno se pare a escuchar los latidos y pulsos del alma, ese manto oscuro con el que se cubren las cosas que pasan, puede hacer que se desvanezcan .

Las promesas son esos sentimientos que hay que cumplir, en ellas cabalga el honor, la palabra, la fé.  En mi caso no suelo ser de las personas que lo hagan a menudo, porque para ello hay que estar seguro de ser capaz de cumplir aquello que se promete, hay que saber que se puede y no se puede cumplir, y obviamente hay que estar dispuesto al sacrificio que conlleve. 

Pero hace ya tiempo emití unos votos sinceros y leales, y al final, tras esa niebla, tras ese pasar de los años, el eco de mi promesa retumbó en mis cimientos, y por ello, aquí me encuentro para renovar mi palabra, sin condiciones, ni contra-prestaciones, sencillamente por el hecho de renovar esos votos que un día pronuncié y prometí a una persona importante, que sin querer tal vez, me rescató de un abismo, me descubrió la libertad, y jamás me abandonó, a pesar de la niebla, las batallas, los años en otras orillas del olvido, y todos los errores que arrastramos los seres imperfectos.  

Ciertas almas siempre estaremos en eterno conflicto, porque aunque la paz es nuestro fin, no es nuestra recompensa.  Nuestras recompensa es poder seguir sirviendo a aquellos por los que nos hemos entregado, por los que nos hemos consagrado, sea una Patria, sea una familia, sean unos amigos, o sean esas otras almas que en algún momento de la vida, han sido luz cuando todo era oscuridad y tinieblas.

Así pues, este viejo soldado, sigue firme, y al igual que Leónidas dijo aquello de "Extranjero: ve y dile a los espartanos que aquí, por ley espartana yacemos", yo digo....

EN ESE RINCÓN OSCURO Y OLVIDADO

El tiempo pasa y el Universo nos enseña los caminos de la vida. A unos los vuelve serenos, los arrastra a la madurez, y los encamina hacia la calma del día a día. En cambio hay siempre almas a las que es imposible serenar, porque son almas en lucha continuada. Almas que no pueden cesar de caer y levantarse, porque ese es su destino.

Caeré 1000 veces, y me levantaré 1001. Me podrán abatir todos los males de la tierra, pero en cuanto el último instante de dolor se suceda, me estaré levantando. A veces la oscuridad nos anegará una década, pero cuando más segura se sienta, en ese instante el filo de la espada rasgará el cielo y abriré un punto de luz.

Pasarán 1000 años, podré estar a 10000 kilómetros, pasarán 100000 personas por mi vida, pero en ese rincón olvidado donde mirarás cuando algo te aflija, en ese rincón oscuro, perdido, si miras bien, habrá un destello, habrá una luz, y el viejo soldado, el eterno soldado ahí estará con una rodilla al suelo, esperando a que le reclames.

Y me pondré en pie una vez más, y mi brazo y mi espada serán tu vanguardia, y mi pecho tu retaguardia. Y ay de aquel que te haga daño a ti o a los tuyos, porque entonces aprenderá que sucede cuando la venganza sale de la oscuridad y se pone en pie. ..

Mientras tanto, guárdame y compréndeme, jamás podré ser un alma tranquila, porque mi mano pertenece a una espada, y la espada es el reflejo de mi alma. Y recuerda, en ese rincón oscuro y olvidado habita un corazón espartano.


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lunes, 18 de noviembre de 2013

EL BESO

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La noche no daba tregua en la posición.  Los disparos de fusilería se producían sin cesar.  Unos silbaban cerca, otros impactaban contra los muros de adobe, y otros sencillamente surcaban el cielo.  Algunos se podían ver, eran proyectiles trazadores y sin duda añadían una estela mortal en aquella noche fría.
Luis llevaba 6 horas en su posición, haciendo fuego sostenido sobre unos edificios desde los cuales, les estaban disparando sin cesar.  El paqueo se había vuelto tedioso y peligroso, porque parecía que cada vez aquellos tiradores, se iban aproximando más y más de forma certera.

Sin querer miraba todo el rato a su derecha, en unos puestos de tiro más allá de su posición.  Allí se encontraba Elena, una compañera, que al igual que él, llevaba todo el día respondiendo al tiroteo, y permaneciendo serena como el resto de sus compañeros ante el envite del fuego enemigo.
La miraba porque llevaban demasiados años juntos, y a los viejos y buenos compañeros, se los cuida, se los protege y se vela por ellos, al igual que ellos hacen por ti.  Luis sabía que Elena estaba bien, que era mujer de armas tomar, y que no era de las que se arrugaba ante nada.  Tan fuerte como todos, y tan sensible como los demás.  No había truco, sencillamente era el oficio, era el momento que les había tocado vivir, y para ellos aquello era su vida.

Hacía 7 horas aproximadamente, un convoy logístico con combustible, agua y repuestos mecánicos, había sufrido un percance a la entrada de una población.  Una zanja en la carretera había provocado un accidente al vehículo escolta, un BMR.  Y el convoy compuesto por 3 camiones, dos cisternas y tres todoterrenos, más 3 BMR de escolta, se habían tenido que detener.

martes, 30 de julio de 2013

EL CAZADOR



Sonó un “zasss” seco, y el dragón francés cayó del caballo fulminado.  Toda la columna se paró con dificultad, sabían lo que iba a suceder.  Segundos después sonó un atronador ruido que provenía de un mosquetón, y que retumbó por todo el valle de Bielsa.
Eusebio acababa de marcar en la culata de su mosquetón la baja doscientos.  Y sentía en su fuero interno la necesidad de llegar a mil.  Había sobrevivido a la carnicería de Zaragoza.  Fue uno de los pocos defensores que una vez rendida la ciudad, y hechos prisioneros sus habitantes, pudo escaparse nadando a contracorriente por las aguas del río Gállego.  Supo enseguida que su lucha no había acabado.
A cada brazada recordaba a la familia caída, a los amigos muertos, y sobre todo al ultraje e infamia a la que había sido sometida la ciudad más honrosa de España. Había sobrevivido a los dos sitios, había luchado primero en los muros de Santa Engracia, después en la Puerta del Carmen, y finalmente había luchado casa a casa en las Tenerías.  Había visto como la crueldad del ejército francés se ensañaba con la población civil y con los heroicos defensores de Zaragoza, y se había jurado vengar la afrenta mientras hubiera un soldado francés es suelo español.

lunes, 29 de julio de 2013

EL RUIDO


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Un rojo y gélido amanecer había despertado ese 6 de febrero de 1938 en los páramos de Teruel.  El Teniente Alcázar formaba parte de la 1ª División de Caballería al mando del General Monasterio.  Su Unidad era el Regimiento Castillejos Nº 9, y él pertenecía al segundo Escuadrón del Regimiento.
Esa noche previa al día 6 el Teniente Alcázar no había podido conciliar el sueño, demasiada responsabilidad, el Capitán Jefe del 2º Escuadrón, había caído enfermo por neumonía, y el Coronel le había dado la responsabilidad como oficial más antiguo, de ser el Jefe del Escuadrón en la batalla que se avecinaba.

viernes, 7 de junio de 2013

LOS CABALLEROS



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-Buenos días mi Primero, otra mañana de paseo – Dijo el Soldado Ramiro Suarez a Juan José Rupérez su Cabo Primero.


-Cualquier cosa es mejor Suarez que quedarnos en el Destacamento un día entero viendo pasar las nubes- Respondió Rupérez.  Y ambos se metieron dentro del Nissan Patrol, que era su vehículo y compañero de fatigas, en todas las misiones de patrulla en la Serbo-Bosnia en aquel año 1996.


El vehículo salió del Destacamento de Duzi y se dirigió por la carretera para realizar la ruta de Duzi- Drazin Do- Trebinje.  La misión era sencilla, dejarse ver, verificar que en la ruta no había existencia de check points ilegales, e informar de cuantas cosas se acontecieran durante las 8 horas de patrulla, para que los informes de inteligencia fueran lo más precisos posibles.


Suarez era un Soldado veterano y era buen conductor, conocía bastante bien “su Nissan”, era concienzudo y meticuloso con su moderno corcel.  Como buen soldado de Caballería, sabía que el mantenimiento de su medio de transporte, era vital para el desempeño de cualquier misión, y por eso, su vehículo nunca fue de los que se quedó tirado, de los que nunca dio fallos achacables a la negligencia o pasividad.  Como buen jinete, sabía que su montura debía estar preparada para cualquier misión, y por ello, por sentir muy suyo aquel vehículo, lo trataba con el respeto que se merecía.

domingo, 31 de marzo de 2013

Pólvora, humo y polvo en el Rabal



Polvo…gritos…sonidos de guerra…Todavía aturdido Jesús, se levantaba del suelo…no se ubicaba.  Veía a paisanos correr, a sus vecinos del Rabal, que junto con él se habían atrincherado en una pequeña casa cercana al Puente de Piedra. –Debió ser una granada o un cañonazo…- pensaba mientras recomponía sus ideas, y se libraba de escombros y del susto.

Buscó con ahínco su fusil, y lo encontró junto con el cuerpo de Carmelo Soteras, su vecino y amigo de correrías de juventud.  Una fea grieta le abría la sien, y dejaba una espantosa imagen de la cabeza del vecino abierta como un melón.  Pobrecico- Pensó mientras cogía el fusil.

Con presteza se volvió hacia el lugar que antes había sido su parapeto, ya no existía, era un punto de luz en la tapia de aquella casa. –Mejor, escombros…mejor.- Se dijo a sí mismo, mientras se tumbaba y cargaba el fusil.

jueves, 14 de marzo de 2013

Nadie queda atrás...




-¡Alto!- Ordenó el Teniente Lucas.  Toda la patrulla se desplegó en un perímetro de unos 30 metros, creando un círculo casi perfecto.  Cada uno de los componentes se arrodilló, y como aquel bosque era tan denso, profundo y oscuro, todos sabían que debían concentrarse en agudizar el oído.  Aquel bosque estaba muerto, no había animales, no había ruidos.  Ni siquiera el Sol penetraba por las copas de aquellos negros árboles, y ni siquiera el viento era capaz de mover las ramas y hojas muertas de lugar atroz.

El Sargento Mejías se acercó despacio al Teniente Lucas.- Mi teniente, este puto bosque me da mal rollo…, no hay ruidos, no hay bichos, no hay nada… y tiene que haberlo….tiene que haberlo…- Le decía situándose espalda con espalda, sin dejar de mirar a un sector concreto dentro de aquel círculo defensivo.
El Teniente Lucas respiró profundamente, movió la cabeza afirmativamente y le respondió. – Mejías ya sé que esto no pinta bien, y tenemos claro que los informes que nos han pasado, juran y perjuran que ellas se encuentran aquí, pero tú me dirás, no se ve nada, no hay indicios de nada…- 

Mejías se giró hacia el Teniente, y mirándole a los ojos le puso cara de circunstancias.  Se levantó y se fue a su lugar dentro de aquel despliegue defensivo.

jueves, 31 de enero de 2013

Pater Noster, qui es in caelis

-Pater Noster, qui es in caelis, sanctificétur nomen Tuum, adveniat Regnum Tuum… - Un padre nuestro, algo normal en una misa, una oración cristiana elevada al cielo.  Pero no era muy normal que en 1595, en la Inglaterra de Isabel I, unos arcabuceros españoles estuvieran escuchando y participando en una misa católica en la bahía de Mounts, Cornualles.

No era muy normal que 400 arcabuceros de Felipe II, y un puñado de piqueros se hubieran apoderado del poderoso fuerte de Penzance aquel agosto de 1595, y hubieran dado severo castigo a los herejes que allí se guarnecían.  Y no conformes con eso, el Capitán Don Carlos de Amézquita había dado la orden de tomar más terreno inglés.  Total, una vez desembarcados y tomado el fuerte inglés, porque no seguir…, y vaya si lo habían hecho.  Antorcha en mano, y llenando la bolsa, habían pasado a cuchillo y bajo el rasero del fuego que todo lo purifica, Mousehole, Newlyn, Paul y Penzance.



Simón Bautista, arcabucero y soldado viejo de aquel Tercio embarcado, miraba al cielo, y mientras rezaba el Padre Nuestro, elevaba una plegaria a Dios, en la que le pedía la oportunidad de tomar Londres.  No tiraba bajo Simón, pero no era para menos.  Si en apenas dos días habían arrasado el sur de Inglaterra.  Se habían pasado por la piedra y el acero, a la totalidad de las fuerzas enemigas que defendían con cierta saña, su tierra y sus posesiones.  Pero que en cuanto oyeron el primer “Por España…Por el Rey…Por el Apóstol Santiago…”, se les removieron las tripas, las piernas les flaquearon, y al final las vidas se les fueron, porque los aceros españoles los despacharon como bien despachaban los Tercios a los luteranos y calvinistas en aquella Europa del siglo XVI.